lunes, 18 de enero de 2016

El Vino y la Salud.

¡Saludos! Mis respetados y entusiastas lectores.

En esta oportunidad hablaremos sobre los beneficios que aporta el vino.

Como sabemos, la principal razón de ser del vino es brindarnos una experiencia placentera en la que participan todos los sentidos. De acuerdo con un estudio realizado en la Universidad de California, al degustarlo con moderación se liberan endorfinas en el cerebro, aumentando la sensación de placer. Además, ¿Quieres saber un dato curioso? Si la luz ambiental es roja o azul el placer y el sabor del vino son mucho más intensos que cuando ésta posee tonalidades verdes o blancas. Para nuestra dicha y mayor disfrute, también es un alimento completo y natural.

Las razones por las cuales la sociedad debe reconocer al vino como una fuente de nutrientes y vida saludable fueron expuestas por el autor y ensayista ibérico Rafael Ansón, presidente de honor de la Academia Internacional de Gastronomía: “Como alimento, el vino tiene una complejidad peculiar, puesto que se trata de una bebida con alcohol que, además de otras sustancias inherentes, contiene vitaminas, minerales, ácidos, aminoácidos, polifenoles antioxidantes y algunos otros nutrientes que el organismo necesita para su correcto funcionamiento”.

Antes de él, en el año 1600, Olivier de Serres, escribió en su Theatre de 1'Agricultura: "Después del pan, viene el vino, segundo elemento entregado por el Creador para la conservación de esta vida, y el primero celebrado por su excelencia”. Seguramente estaremos de acuerdo en que dicha afirmación ha sido confirmada por la historia y por la experiencia.

Por otro lado, el vino es un excelente limpiador del paladar; tomado durante la comida y gracias a sus propiedades astringentes, que nos evitan una excesiva sensación de grasa, el vino ayuda a percibir mejor los sabores y de una forma más intensa, que cuando ésta se acompaña con agua.


Además de los beneficios alimenticios, está comprobado médicamente que al consumir una cantidad diaria de vino tinto (de 2 a 4 copas en el caso de los hombres y de 1 a 2 copas en el de las mujeres, preferentemente repartidas entre las dos principales comidas) se obtienen otros beneficios para la salud y, que explicaremos a continuación:


Aliado contra la grasa y la pérdida de peso: De acuerdo a un estudio realizado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts, el consumo de vino tinto activa la función de un gen que impide la formación de nuevas células de grasa y ayuda a movilizar las existentes para depurarlas y eliminarlas poco a poco. Aunque contiene siete calorías por gramo, en dosis moderadas, contribuye a reducir la obesidad y el sobrepeso al envejecer. El resultado es más efectivo si se combina con una dieta saludable.

Regula los niveles de colesterol: El vino tinto es un tesoro natural rico en polifenoles, siendo uno de ellos el resveratrol, una sustancia química rica en antioxidantes que nos ayuda a cuidar de nuestros vasos sanguíneos impidiendo el aumento del colesterol de baja intensidad (colesterol malo) y elevando el colesterol de alta densidad (colesterol bueno).

Beneficia al corazón y la sangre: El vino tinto es rico en vitamina E, que ayuda a limpiar nuestra sangre, evitar coágulos, protegiendo los tejidos de los vasos sanguíneos. Además, funciona como un poderoso antioxidante que ayuda a prevenir la aterosclerosis (endurecimiento de las arterias) y contra enfermedades coronarias y accidentes cerebrovasculares isquémicos (obstrucción de una arteria del cerebro). También reduce la tensión arterial.

Mejora la función cognitiva: Alrededor de 70 estudios demuestran que el consumo moderado de vino mejora el funcionamiento del cerebro y, en pequeñas cantidades, previene el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades mentales como el Alzheimer y la enfermedad de Huntington. Los científicos creen que se debe a que la elevada presencia de antioxidantes en su composición reduce la inflamación, impiden que las arterias se endurezcan e inhiben la coagulación, lo que mejora el riego sanguíneo.

Combate las bacterias bucales: Investigadores italianos han confirmado que algunos compuestos presentes en las uvas y luego en el vino, tienen la virtud de frenar y evitar la aparición de los estreptococos y bacterias vinculadas a las caries, además del de otros asociados a la gingivitis y dolores de garganta. Así que si eres de las personas a las que les sangran las encías, es recomendable que acompañes tus comidas con una copa de vino tinto.

Previene el cáncer: Gracias al resveratrol (sustancia antioxidante) y a los flavonoides que posee el vino, se considera que puede disminuir el riesgo de padecimiento de diferentes tipos de cáncer como el de mama (se frenan los efectos del estrógeno, la hormona femenina por excelencia), de próstata (un estudio asegura que consumir unas siete copas de vino tinto semanales después de cumplir los 40 años de edad, reduce en más de la mitad los diagnósticos) y de pulmón (especialmente para los fumadores).

Beneficia la digestión: Es altamente recomendable acompañar las carnes y los quesos con vino, ya que facilita la digestión de estos y ayuda a procesar las proteínas. Ahora ya sabes que no es una cuestión meramente gourmet.

Favorece los hábitos saludables y disminuye el cansancio: Un estudio publicado en el British Medical Journal revela que los aficionados a la degustación del vino suelen comprar alimentos más sanos y tener una dieta más equilibrada que los consumidores habituales de cerveza. Según este informe, los enófilos consumen más aceitunas, frutas, verduras, quesos bajos en grasa, leche y carnes saludables. Por otro lado, una investigación publicada en The FASEB Journal, sugiere que el resveratrol de la uva disminuye las consecuencias negativas de la vida sedentaria y mejora nuestra situación en esos días en que estamos algo más apáticos o cansados.

Fortalece los huesos: Aumenta la densidad mineral de los huesos tanto en hombres como mujeres, por lo que disminuye el riesgo de osteoporosis, una enfermedad que comienza a desarrollarse con la edad, en el cual los huesos se afinan y debilitan.

Combate las infecciones: Gracias a sus propiedades antioxidantes y astringentes, evita que las bacterias se adhieran a la vejiga o a los riñones y optimiza el filtrado y depuración de estos órganos, por lo que reduce el riesgo de formación de cálculos renales. Los polifenoles tienen una acción antibacteriana y antihistaminica (reduce las alergias)

Beneficia la salud del hígado: Un estudio realizado por la Universidad de San Diego en Estados Unidos comprobó que sus propiedades antioxidantes ayudan a reducir los daños provocados en las células hepáticas.

Por si fuera poco, también puedo contarles de sus beneficios estéticos. Siendo el vino tinto muy bueno para la circulación sanguínea, ayuda a disminuir significativamente las varices, a su vez, reduce las arrugas y contiene vitaminas que combaten el envejecimiento y ayudan a tener una piel más bella.

¿Necesitas más razones para invitar al vino a tu mesa? ¡Espero que no!

¡Salud, por tu salud!






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